Cuando los ETF de Bitcoin cambian de signo: el giro del capital en enero

Mike Smith 2026-01-11

El comienzo de 2026 en el mercado de BTC se presentó como un reinicio ordenado: tras un final de diciembre tenso, los inversores regresaron a los fondos spot estadounidenses de Bitcoin y, en pocos días, aportaron alrededor de 1170 millones de dólares. Sin embargo, el impulso resultó ser frágil. Las retiradas totales superaron los 1130 millones de dólares, lo que casi anuló las entradas iniciales y recordó que el gran capital ahora actúa sin romanticismo, solo con disciplina y gestión de riesgos.

La dinámica de los productos de Ether confirma que no se trata de un caso aislado: se retiraron alrededor de 258 millones de dólares de los fondos de ETH tras pequeñas reposiciones en enero. Para el mercado, esta es una señal clara: los participantes están dispuestos a entrar, pero no a soportar la incertidumbre durante mucho tiempo.

El significado del cambio no radica tanto en las cifras como en el estilo de comportamiento. La primera ola de compras se asemeja a una apuesta táctica por el «efecto enero» y la recuperación del apetito por el riesgo. Luego, se produjo una rápida fijación y reducción de la exposición, cuando el ánimo se volvió menos seguro. En estas maniobras se aprecia una nueva norma: cada vez más, el BTC se gestiona como un instrumento habitual de la cartera, y no como un manifiesto a largo plazo. Según el seguimiento de los flujos, el pico de entusiasmo se produjo en julio de 2025: los fondos de Bitcoin recaudaron más de 6000 millones de dólares en un mes, y los productos de Ether, más de 5000 millones. Luego comenzó el enfriamiento y, en noviembre, se retiraron del ETF de Bitcoin alrededor de 3480 millones de dólares, según las estimaciones. Este es un detalle importante: el mercado ha aprendido a reducir rápidamente el riesgo, incluso cuando la infraestructura se vuelve más conveniente.

El contexto refuerza el panorama. En octubre se produjo una fuerte corrección, acompañada de liquidaciones por valor de unos 20 000 millones de dólares y una notable reducción del apalancamiento. En ese momento, parecía una descarga controlada, pero las consecuencias se prolongaron: las decisiones se volvieron más pragmáticas y la disposición a mantener la posición disminuyó. De ahí la «prueba de resistencia» de enero: el flujo hacia los fondos continúa, pero cualquier duda se convierte rápidamente en una retirada de fondos. La lógica de las instituciones también está cambiando. En lugar de la estrategia de «comprar y mantener», ahora se centra en la velocidad, la rendición de cuentas y el cumplimiento de los límites. Los flujos de los fondos se convierten en un barómetro que leen a diario los tesoreros, los comités de riesgo y los gestores. Si los flujos son estables, aumentan la participación. Si comienzan las retiradas, recortan la posición sin discusiones ni emociones.

Las próximas semanas alimentarán estas fluctuaciones: el debate sobre las nuevas normas para el sector y las votaciones procedimentales en Estados Unidos mantienen la atención en la mesa de negociaciones. En este contexto, el mercado no recompensará las previsiones grandilocuentes, sino a aquellos que saben prever escenarios, fijar beneficios y volver al activo solo en condiciones claras.