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El USDT se ha convertido desde hace tiempo en el «dólar digital» operativo para el mercado de criptomonedas, pero el comienzo de 2026 muestra que los hábitos de los usuarios ya no son suficientes. Los analistas escriben que, por segundo año consecutivo, las tasas de expansión del USDC son superiores a las del USDT. La razón no es una pérdida repentina de confianza, sino un cambio en los criterios de selección: los grandes clientes no solo quieren una vinculación estable al dólar estadounidense, sino también un marco legal claro, informes periódicos y un funcionamiento predecible de las reservas. Una arquitectura clara reduce la prima de riesgo para los directores financieros.
Para Tether, se trata de una competición en una nueva disciplina: el cumplimiento normativo y la infraestructura. La empresa mantiene una posición sólida en cuanto a escala y liquidez, pero la atención de los inversores se está desplazando hacia los detalles: dónde se encuentran los activos, con qué rapidez se pueden convertir en efectivo, qué límites se aplican a las inversiones más volátiles y quién es responsable del control. A este nivel, ya no se debate la «popularidad del token», sino la calidad de la gestión financiera y la disciplina en la toma de decisiones.
Paralelamente, el USDT se está consolidando en jurisdicciones donde las normas se establecen a un ritmo más rápido de lo habitual. A principios de enero, Abu Dhabi Global Market incluyó el USDT en el registro de tokens de referencia fiduciarios autorizados. Para las empresas, esto es una señal de que, en determinados centros financieros, el USDT está adquiriendo un estatus más claro para las liquidaciones sin sorpresas en los tipos de cambio.
Otro vector son los nuevos escenarios fuera de la actividad especulativa. La asociación de Tether con la plataforma multimedia Rumble en torno a una cartera para propinas a los creadores de contenido muestra una demanda pragmática: micropagos, audiencia internacional, comisiones mínimas y la posibilidad de recibir fondos directamente. Esto convierte a las stablecoins en parte de la monetización.
La competencia con los análogos más regulados se intensificará, y aquí lo que decide es la velocidad de adaptación. Cuanto más activamente utilicen las empresas las stablecoins en sus cálculos, mayor será la demanda de normas de divulgación y procedimientos en caso de retiradas estresantes. Cualquier pausa en la comunicación se convierte rápidamente en una prima de riesgo.